FUNCIONES DE LOS AMINOACIDOS PARA LA BIOESTIMULACIÓN DE LOS CULTIVOS
¿Que son los Aminoácidos y los Bioestimulantes?
Imagínalo de esta manera:
El fertilizante común es la "comida cruda" que la planta debe cocinar y procesar para crecer.
Los aminoácidos son como un "plato de comida ya listo y nutritivo". La planta no gasta energía en prepararlo; lo absorbe de inmediato para reponerse, crecer y defenderse.
Un bioestimulante es cualquier producto (como algas, microbios o aminoácidos) que ayuda a la planta a comer mejor y a defenderse del clima o las enfermedades. Los mejores son los obtenidos por hidrólisis enzimática, porque entregan L-aminoácidos libres, que son los únicos que la planta puede usar rápidamente.
Las 11 Funciones Clave de los Aminoácidos en el Campo
Para aplicarlos con criterio, se pueden agrupar sus beneficios en 5 grandes momentos o necesidades del cultivo:
Cuando la planta sufre por clima extremo o por una intoxicación con agroquímicos, se "detiene" y pierde rendimiento. Los aminoácidos la reactivan:
Contra el calor y la sequía: La L-prolina, el ácido glutámico y la L-serina ayudan a las células a retener agua, manteniendo la planta hidratada y firme.
Contra el frío: La planta acumula estos aminoácidos en sus zonas más débiles para recuperarse más rápido de una helada.
Hojas más verdes: Aminoácidos como la L-glicina y L-alanina aumentan la clorofila. Más clorofila significa que la planta aprovecha mejor la luz del sol para crecer.
Control del agua: El ácido glutámico ayuda a abrir los "poros" de las hojas (estomas) para que la planta respire y trabaje bien, evitando que se detenga su crecimiento.
Suelos con mucha sal: La L-prolina ayuda a las raíces a seguir absorbiendo agua, incluso si el suelo está salado.
Efecto "Acompañante" (Quelatante): Los aminoácidos (L-glicina, ácido aspártico) se pegan a los nutrientes del suelo o del foliar y los meten "de la mano" dentro de la planta, haciendo que el abono funcione mucho mejor.
Raíces fuertes: La L-metionina y L-arginina estimulan la formación constante de raíces nuevas y alimentan a los microbios benéficos de la tierra.
Mejor polinización: Para que la flor se convierta en fruto, necesita polen fuerte. La L-prolina, L-lisina y L-metionina alargan el tubo de la flor para que fecunde bien, asegurando el cuaje, amarre y engorde de frutas y hortalizas.
Actúan como los ladrillos para que la planta fabrique sus propias hormonas de crecimiento (auxinas, citoquininas).
Sirven como "bodega" de nitrógeno de reserva, ideal para árboles frutales antes de irse a dormir en invierno.
¿Cuándo? Se pueden aplicar en cualquier momento, vía foliar (hojas) o por riego (raíces). Lo ideal es usarlos desde el inicio del cultivo para llevarlo fuerte, o justo antes o después de un evento crítico: heladas, olas de calor, floración, cuaje o trasplante.
¿En qué fijarse al comprar? No todos los productos son iguales. Revisa siempre la etiqueta y busca:
El objetivo que buscas (¿frenar un estrés o mejorar el fruto?).
Que contenga un alto porcentaje de Aminoácidos L-alfa-libres (los que sí absorbe la planta).
El tipo y cantidad de aminoácidos específicos que necesitas para tu problema.
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